Sagitario sideral: Dhanu
Dhanu, noveno rashi, centauro con arco, signo doble de fuego regido por Guru, dos naturalezas y un brillo real.
Mitad hombre, mitad caballo, un arco en el puño: Dhanu es el rashi de la puntería. Ocupa el noveno lugar en el zodiaco sideral y corre de 240° a 270°, y algunos manuales escriben Dhanu. Guru lo gobierna. El primer tercio del signo forma el moolatrikona de Guru.
Se subraya su doble naturaleza: primero dos pies, luego cuatro patas. Signo doble, de fuego. Por ser impar, pasa por masculino. Su naturaleza es sattva, que se asocia a la rectitud. Es leonado, resplandeciente, de proporciones iguales. Vive en tierra firme, mira al este y domina de noche. Cuenta entre los signos reales, lo que dice su brillo sin prometer nada a nadie.
¿Por dónde emerge? Puede emerger por la cabeza, o bien contarse entre los signos que suben por la espalda. Las dos imágenes conviven.
Dhanu figura los muslos del ser cósmico, y sus navamshas arrancan en Mesha.
El arco dice el resto en un gesto: primero apuntar, luego disparar.
Dhanu como Lagna, el Ascendente
Leyes, reglamentos, lo que se escribe y lo que se defiende: el antiguo retrato de Dhanu te concede un saber en ese terreno. Dhanu, el Sagitario del zodiaco sideral, es un signo doble de fuego bajo la guía de Guru, Júpiter. Se le califica de real. Si Dhanu ascendía por el este cuando naciste, se convierte en tu lagna, y este lagna sideral muchas veces no es el Ascendente calculado en la astrología occidental.
Se te presta destreza en el trabajo y arrojo cuando hay que combatir. Muchos te respetan y los poderosos te tienen en estima. Tu actividad puede llevarte al extranjero. Esa es la cara clara. Se señala también que inquietas a tus hermanos, que las obras piadosas te tocan poco y que la pareja tiene sus disputas. ¡Quien se sabe el reglamento al dedillo también gusta de tener la última palabra en casa!
El temperamento se reparte: flema y viento por un lado, bilis por el otro. Marte y el Sol son favorables a este lagna, y Venus es la única contraria. Júpiter permanece allí neutro, aunque regente del signo. Unido a la Luna, formaría una combinación notable.