Casa 7 en la astrología védica
El bhava 7 es el ángulo del oeste, frente al lagna: cónyuge, socios, comercio y viaje; solo Shani saca de aquí su fuerza direccional.
Frente al lagna está el signo que desciende bajo el horizonte: el bhava 7 es el ángulo del oeste, donde se coloca el otro. Se llama Yuvati, la joven esposa, o Manmatha, el deseo. Puede designar a una esposa o a un esposo. Diremos, pues, el cónyuge.
Aquí se sitúan también el viaje y el negocio, toda empresa llevada entre dos. Se añaden la generosidad y la deferencia, o también la delicadeza. Shukra la significa para el cónyuge y la armonía de la pareja, y el séptimo signo a partir de Shukra se entiende de igual modo. Shani encuentra aquí su fuerza direccional, único entre los astros.
Se dice que los bhavas 7 y 10 están ligados más en particular a la felicidad. Una regla aporta una reserva: un benéfico regente de la 7 pierde benevolencia, simplemente porque gobierna un ángulo.
Regatear una tarifa o firmar un contrato de alquiler entre dos: eso es lo habitual en esta casa.
El eje de la casa 7
Rahu en la séptima casa, el bhava 7, se caracteriza por una voluntad de escucharse solo a sí mismo.
Ketu queda entonces en la primera casa, el bhava 1 del lagna. Una primera lectura no le reconoce ninguna cualidad: ingratitud, lengua indiscreta, malas compañías, dicha escasa. Una segunda subraya sobre todo una gran codicia en general, pero la modera si un benéfico mira a Ketu, y entonces la vida se vuelve más cómoda. La primera lectura, en cambio, no hace ninguna distinción.
Estos juicios son duros, formulados para cada nodo y nunca para el eje tomado en bloque. Por lo demás, se recuerda que Rahu y Ketu poseen poca naturaleza propia: devuelven ante todo los efectos del regente al que están asociados o de la casa en la que residen. Estudia pues a ese regente antes de verte en este retrato.