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Rosmaryn Astrología védica

Saturno en la astrología védica

शनि · Shani
Shani, grabado indio de 1842

Shani, Saturno, séptimo graha, sirviente lento y duradero, es el maléfico seco y desprovisto, poderoso de noche y dirigido al oeste.

En Shani nada se apresura. Saturno avanza unos dos minutos de arco por día: es el astro más lejano del cielo védico, su séptimo graha. Representa la pena del ser cósmico, lo que pesa. Las nociones vecinas son de la misma tela, lentitud y duración. En la corte de los grahas hace de criado, el que trabaja para los demás. En él se lee de buena gana lo que subsiste cuando se ha quitado todo.

Makara y Kumbha son sus signos. Se exalta en Tula, con su punto culminante en el grado veinte, y cae en Mesha. Su moolatrikona abarca los veinte primeros grados de Kumbha, como el de Surya en Simha. Ni masculino ni femenino, pertenece al elemento aire y a la cualidad tamas.

Maléfico por naturaleza: este término describe un astro seco y desnudo, no un destino funesto. Se le estima el más antiguo de los grahas y el menos fuerte de los siete por su potencia natural. Una observación sutil: un Saturno privado de fuerza indica ausencia de pena, puesto que la intensidad de un astro amplifica la materia de la que está encargado.

Es el único que recibe su fuerza direccional del poniente, en el bhava 7, donde el cielo termina. Domina de noche. Su mirada completa alcanza el séptimo signo a partir de él, así como el tercero y el décimo. Budha y Shukra son sus amigos. Surya, Chandra y Mangala son sus enemigos, y Guru le es neutro. Se vuelve combusto a menos de 16 grados de Surya, o de 15 según el cálculo.

Significa los bhavas 8 y 12.

Shani gobierna Capricornio sideral, Makara y Acuario sideral, Kumbha.